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    Recordando lo explicado en un artículo anterior, la vida empresarial como hoy se conoce ha evolucionado, significativamente, en los últimos 60 años. La globalización de la mano con la tecnología, ha permitido el estudio de mejoras a nivel de gestión de calidad en las organizaciones. Dentro de esto, nos topamos con el término empowerment o como algunos autores lo traducen, empoderamiento, lo cual en pocas palabras no es más que la entrega de poder: información, responsabilidad y recursos a todos los colaboradores de una empresa.

    Este hecho se percibe en un aumento de autoestima, motivación, innovación y creatividad de cada persona incrementando así, directamente, la calidad de todas las actividades de la organización, logrando un talento colectivo. El éxito de este proceso se refleja en tres claves, mostradas en la figura:

    Sin embargo, implementar el empowrment en una organización no es tan fácil como decirlo. Es necesario la madurez y capacitación de los colaboradores, así como de la empresa per se. De la misma forma, para una implementación exitosa, se debe tener en cuenta igualmente, el trabajo en equipo, la efectiva resolución de problemas y un óptimo liderazgo. En este punto, se puede hablar de un autofacultamiento de los colaboradores, lo cual consiste estar en un nivel donde sabe qué hacer, cuándo hacerlo y cómo hacerlo, sin necesidad de la previa autorización de su superior.

    TRABAJO EN EQUIPO

    La calidad y madurez de una empresa debe contar con la participación y compromiso de todos sus colaboradores, en pro de lograr la misión y visión de la misma. El trabajo en equipo es una de las claves para lograrlo, así como para implementar el proceso de empowerment, de esta manera se evidencia una transformación del modelo de gestión autocrático, en función del crecimiento de la organización. A sabiendas que, la conformación de un equipo de trabajo no siempre es fácil, se debe tener en cuenta el grado de pertenencia de los participantes con la empresa. Es, precisamente, aquí donde es de vital importancia aplicar el empowerment. Se puede ver entonces como una relación cíclica, la interacción entre estos dos procesos.

    Ha de recalcarse la confianza que se debe impartir a todas las personas en la empresa para poder lograr un sistema de alto rendimiento de trabajo y poder lograr la sinergia de todos los elementos que constituyan una eficiente y eficaz gestión de calidad organizacional.

    No obstante, siempre
    existen dificultades de distintas índoles, por lo cual, el equipo de trabajo
    debe prepararse para afrontarlas y resolverlas, contando así con herramientas y
    características que lo faciliten:

    • Clima laboral: atmósfera informal, cómoda y sin tensiones.
    • Discusión: debates con la participación de todos.
    • Objetivos: definidos por lo integrantes.
    • Atención: escucharse entre sí, respetando cada opinión.
    • Consenso: lograr acuerdos de forma respetuosa.
    • Crítica: constructiva para ayudar a mejorar y sin ataques personales.
    • Plan de acción: medidas claras y aceptadas por todos.
    • Normas: elaboradas por todos los integrantes para un mejor desempeño.
    • Cohesión: fuerte unión entre los participantes y sentido de pertenencia.
    • Liderazgo: marcado para fortalecer la confianza de los miembros del equipo.
    • Retroalimentación: para mejorar y fomentar el crecimiento.
    • Comunicación efectiva: todos están en contacto en lo concerniente al trabajo asegurando el éxito de los resultados.
    • Compromiso: alto nivel en cuanto a las labores realizadas siendo eficientes en cuanto a la relación producción/tiempo.
    • Colaboración y cooperación: para llevar a término exitoso las labores asignadas, incluyendo el compartir los aprendizajes individuales.
    • Involucramiento de los valores: responsabilidad, liderazgo, honestidad e integridad de los miembros, así como el compañerismo y colaboración.

    Dirigir es una tarea compleja y, hoy en día, la
    gestión de dirección se enfoca en dirigir con personas para trabajar con
    ellas y no de dirigir a personas. Es por ello que se busca el óptimo
    aprovechamiento de los recursos materiales y los activos intangibles de la organización.
    De todo esto, se desprende la autorrealización de la persona en el entorno
    laboral, alcanzando un nivel de satisfacción tal que, permita aportar lo mejor
    de sí para el desarrollo y crecimiento personal, organizacional y profesional.


    Fergie Fernández.

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